Según el famoso proverbio chino "El mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años. El segundo mejor momento es ahora.”

Bueno, pues con las finanzas personales ocurre lo mismo.

Lo ideal sería llevar años prestándoles atención, ser conscientes de nuestro ahorro, nuestros gastos, aprender a invertir...

Pero no te da la vida.

Entre el trabajo, la familia y la casa lo último que te apetece es ponerte a aprender sobre dinero en los pocos minutos libres que le rascas al reloj.

Porque si todavía fuera un tema amable o agradecido, pues bueno, una puede hacer un esfuerzo... pero es que encima son conceptos abstractos, en apps o excels complejos.

Estarás pensando "Que no, que este tema no es para mí".

Quizá tengas razón. Quizá no hayas nacido con alma de contable,

¿pero sabes qué?

No hace falta.

Nos han vendido la idea de que el dinero es difícil, que solo un puñado de gente iluminada es capaz de controlar sus finanzas y el resto lo máximo a lo que podemos aspirar es a no quedarnos en números rojos.

Bueno, pues esto no es así.

Yo también pensaba de esa manera pero descubrí que poco a poco se hace el camino.

Que se puede aprender de forma sencilla y que el dinero deje de ser un problema.

Y no solo dejar de ser un problema, empezar a ser una solución para cosas que sí que son problemas. Presentes y futuros (¿has pensado en tu jubilación?).

Sigo aprendiendo y cuanto más aprendo más cuenta me doy de lo importante y necesario que es que hablemos de dinero y finanzas en nuestro día a día. A menudo me encuentro que es un tema tabú para muchas personas, sobre todo mujeres. Y sobre todo madres.

Cuando te dan el título de "madre" tu vida pasa a un segundo plano para atender en cuerpo y alma a ese bebé que depende tanto de ti.

Entras en modo supervivencia y poco a poco el bebé va creciendo pero tu tiempo y tu dedicación al dinero, no.

Pasan los meses, los años y el dinero sigue en modo automático.

En el mejor de los casos, si tenías una estructura de ahorro y gestión del dinero, la rueda sigue girando sin que tú le tengas que dedicar demasiada atención. Y durante los primeros años de crianza, podríamos decir que vas cubierta. Y a ratos que vayas sacando vas afinando tu estrategia para el largo plazo.

Pero, ¿y si estás inmersa en tu maternidad y no tienes un sistema que controle tu dinero?

Aquí amiga, tengo que decirte que tienes que crearlo.

Paso a paso, no será de la noche a la mañana, pero es necesario que empieces a mirar tus finanzas personas y familiares.

De esta manera, lo primero, ganarás claridad y por tanto, tranquilidad.

Porque tu dinero tendrá dirección. Sabrás cuánto puedes ahorrar al mes y decidirás qué hacer con esos ahorros. Serás la dueña de tu dinero.

Sé que asusta, también que da pereza.

Por eso, entiendo que prefieras dejarlo en manos de otro. En el mejor de los casos, alguien que te quiere mucho y busca lo mejor para ti, en el peor... simplemente dejárselo al azar, al "ya iremos viendo" y al no tomar decisiones propias que te pueden empujar a una dinámica de vivir apagando fuegos.

También puedes pensar que hacer un presupuesto familiar va de restringirse y no darse caprichos. Y es todo lo contrario, gastarás con satisfacción y ahorrarás con sentido.

El dinero será tu aliado.

Por último, quiero decirte que no tienes que hacer esto sola.

Me dedico a acompañar a mujeres como tú, mamás en plena etapa de crianza, con la sensación de que pueden hacerlo mejor con sus ingresos y los recursos familiares.

Que piensan más allá de qué habrá de cena esta noche y se preguntan "¿cómo pagaremos los estudios si quiere ir a una universidad extranjera?, ¿podré ayudarle a dar la entrada de un piso dentro de 20 años?, ¿y yo, de qué voy a vivir cuando me jubile?"

No tengo una bola de adivinación, pero sí conozco estrategias para construir un patrimonio a largo plazo.

Con paciencia, paso a paso y la compañía de otras madres que viven situaciones muy parecidas a la tuya.

El primer paso no te coloca en la meta, pero sí te saca del lugar en el que estás. Por eso, tomar conciencia de tu situación económica y tu relación con el dinero es el punto de partida.

Escribo una newsletter en la que cuento mis aprendizajes, experiencias y reflexiones sobre dinero desde el prisma de la maternidad. Ese acompañamiento y "vocecilla" diaria de que tener una buena salud financiera te trae bienestar en el resto de áreas de tu vida.

Un chute de fortaleza si te cuesta mirar tu cuenta bancaria y hacer números.

Cada día recibirás en tu correo una "semilla" dedicada al dinero. Aprendizajes, reflexiones y experiencias para que mejores tus finanzas personales y familiares sin tecnicismos.

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